Lo que ponemos en el plato también cuenta
La relación entre dieta y articulaciones va más allá de los nutrientes concretos. Se trata de entender que el cuerpo usa lo que le damos para construir, reparar y mantener sus tejidos. Una alimentación variada y equilibrada pone a disposición del organismo los materiales que necesita.
Hay patrones alimenticios que sistemáticamente se asocian a mayor bienestar articular a largo plazo. Entre ellos destacan:
- Consumir pescado rico en ácidos grasos dos o tres veces por semana
- Incorporar frutas y verduras de temporada con regularidad
- Elegir grasas de calidad como el aceite de oliva
- Reducir los alimentos con alto contenido de azúcar añadido
- Limitar el consumo de bebidas carbonatadas con fosfatos
- Dar prioridad al agua como bebida principal del día